Mediador entre culturas

El traductor como mediador entre dos culturas

Para ser un buen traductor, tener un profundo conocimiento en la lengua materna y la lengua extranjera, no es suficiente. La cultura es un elemento inherente a la lengua. Debemos empaparnos de ella para poder adaptar y transmitir esos culturemas.

En este sentido, podemos decir que el traductor actúa como mediador. Como un puente que une dos culturas distintas y que fomenta el entendimiento mutuo. La necesidad de comunicarnos, de hacernos entender y de vivir en comunidad, forman los cimientos de la raza humana. Por eso, el origen de la figura del mediador-intérprete se remonta hasta la época faraónica. También encontramos vestigios de la profesión en las civilizaciones griega y romana, aunque uno de los ejemplos más notorios de mediador intercultural lo encontramos en el siglo XVI.

La Malinche: una de las primeras intérpretes

La Malinche formaba parte del imperio de los mexicas. Fue vendida como esclava a los colonos españoles y su papel en la historia fue decisivo para conquistar México. Actuó de mediadora  e intérprete entre su propio pueblo y Hernán Cortés. Medió en un contexto en el que interactuaban dos culturas y tres lenguas. La Malinche mediaba entre el náhuatl al maya, y Jerónimo de Aguilar, cautivo de los mayas, traducía del maya al español hasta que ella aprendió ese tercer idioma.

Con la Malinche, nació también una nueva cultura mestiza. Se la considera tanto una traidora a su pueblo como una víctima del enfrentamiento entre los mexicas y los españoles. Y, lo más importante, con ella se empezó a formar lo que entendemos hoy en día por ‘mediador’. Al formar parte de ambos mundos, la Malinche era sensible a esas dos realidades, a la forma de transmitir la información de cada cultura. Conocía la forma de tratar a ambas partes. Por eso, su empatía la posicionaba como una parte más de las negociaciones, no como una sombra relegada a un segundo plano dedicada a susurrar entre las sombras.

Mediador entre culturas

El traductor-mediador actual

Está claro que, desde entonces, la figura del traductor o intérprete mediador se ha ido actualizado y definiendo sus propias responsabilidades y su código ético. En su poder está hacer posible el correcto entendimiento entre dos culturas sin llegar a intervenir directamente entre ambas. Para ello la empatía es fundamental.

En este sentido, el traductor no traduce simplemente. El traductor traslada de un idioma a otro todas esas realidades que no cuentan con una equivalencia perfecta. Debe ser capaz de adaptar o deconstruir las connotaciones, juegos de palabras, la intencionalidad, etc. para luego recomponerlas en la lengua meta de forma que se pierda lo menos posible por el camino. Así mismo, debe romper las barreras entre dos culturas para que sus costumbres, formas de pensar y de actuar no sean un impedimento para que la comunicación llegue a buen puerto.

Publicado en Los entresijos de la traducción.

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